Ignoro ese devenir tuyo que estuvo siempre
presente en todos sitios y textos.
Tenerte en mente.
El leerte.
Qué difícil no extenderse en ti.
Qué complejo el no sugerirte.
Como el dolido que pretende posponerte.
Todo el tiempo posponerte.
Y omitirte.
No consentirte.
Puede que esto entorne un texto sin sentido.
No te descuido pero te veto.
¿Que por qué?
No lo sé.
Siempre existen cuestiones que no se resuelven.
Este texto escrito, pretendiendo destituirte.
Tú, que irrumpiste en los rincones de mi eco.
Y luego te fuiste. Huiste.
Te fuiste como un cuco en el frío invierno.
¡Pum!, fue un ¡pum!
Te fuiste como un cuco en el frío invierno.
¡Pum!, fue un ¡pum!
Amor, te alejaste.
Abandonaste.
Acudiste a aquel tiempo adonde yo no era yo,
sino aquella a la que nunca conociste.
Adiós. Adiós.
Adiós. Adiós.
Pues te ausentaste.
Como lo hizo la A en los primeros párrafos.
Como lo hizo la A en los primeros párrafos.
La A de amor. La A de amar. La A de amarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario